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Pronunciamiento a la Opinión Pública Caso Jóvenes Trabajadores en Galería Nicolini – Las Malvinas.

Se cumplieron 2 años de la promulgación de la LEY UNIVERSITARIA.

Hace unos días se cumplieron 2 años de la promulgación de la LEY UNIVERSITARIA. Los jóvenes debemos estar vigilantes y exigir su cumplimiento. Sin embargo debemos también mejorarla, por ello se tiene que observar su proceso de implementación.

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La juventud iberoamericana, sin tiempo que perder – OPINIÓN.

La juventud iberoamericana

Necesitamos que la nueva generación disponga de avenidas concretas para transformar la realidad.

Por.REBECA GRYNSPAN (Responsable de la Secretaría General Iberoamericana – Segib).

Más de un cuarta parte de la población iberoamericana tiene actualmente entre 15 y 29 años de edad. Son 150 millones de jóvenes que integran la cohorte más educada de nuestra historia y la más sofisticada en sus expectativas políticas, sociales, económicas, ambientales y culturales. A pesar de este hecho un 25% de ellos sufre de total exclusión, ya que no están integrados ni en el sector educativo ni en el mercado laboral.

Atender esas expectativas es un inmenso desafío y una gran oportunidad. 70% de los estudiantes universitarios en América Latina son los primeros en sus familias en asistir a la universidad. Su demanda por puestos de trabajo pone presión sobre nuestras economías, pero es también el mejor activo del que disponemos para enfrentar la actual desaceleración económica y realizar por fin la revolución en la productividad que nos permita ingresar en la era digital y la economía del conocimiento.

Las exigencias de la juventud son también un motor de cambio para mejorar la calidad de los servicios públicos, y construir gobiernos más inclusivos, más abiertos a las propuestas ciudadanas y a sus necesidades. Lejos de pensar en la insatisfacción de la juventud como desestabilizadora, debemos considerarla como una fuerza creativa.

Los jóvenes iberoamericanos comparten ciertas paradojas: su acceso a la educación no siempre se traduce en acceso al empleo de calidad. Su capacidad de expresarse públicamente (en redes sociales, por ejemplo) no siempre se traduce en acceso al poder y posibilidad de promover reformas. La exigencia de inmediatez de esta generación está reñida con los plazos de estos cambios.

Abordar estas paradojas debe ser una prioridad de los gobiernos de la región, tanto por razones éticas como por razones estratégicas. Iberoamérica solo logrará competir con éxito en el mundo globalizado sobre la base del talento, y en particular sobre la base del talento joven.

Por eso desde la Secretaría General Iberoamericana (Segib) hemos venido impulsando iniciativas como la Alianza por la Movilidad Académica (el ‘Erasmus iberoamericano’), que aspira a sumar 200.000 movilidades de estudiantes, académicos e investigadores iberoamericanos de aquí al año 2020. La evidencia demuestra que quienes han participado en intercambios de este tipo se enfrentan a tasas de desempleo más bajas y son capaces de colocarse en mejores empleos. Una educación superior de calidad y la experiencia de navegar ambientes multiculturales son determinantes para asegurar a nuestros jóvenes competitividad laboral.

También promovemos los Laboratorios de Innovación Ciudadana, que se han convertido en un semillero de soluciones generadas desde la ciudadanía para abordar problemas específicos en sus comunidades. El último Laboratorio vio el nacimiento, entre otras propuestas, de una aplicación para el monitoreo comunitario de los criaderos del mosquito del dengue. En octubre celebraremos la tercera edición del Laboratorio de Innovación Ciudadana en Cartagena de Indias (#LabICCo), invitando a los jóvenes a proponer soluciones para la inclusión social y la accesibilidad de poblaciones vulnerables en Iberoamérica.

Necesitamos que las capacidades se encuentren con las oportunidades: que esta generación joven, educada, que hace propuestas, activa, innovadora, disponga de avenidas concretas para transformar la realidad. No en el futuro, no en la próxima década, sino aquí y ahora.

En el mundo está bien distribuido el talento, lo que no está bien construido son las oportunidades. Debemos construir un entramado institucional capaz de escuchar a las personas jóvenes, incluirlas en la toma y ejecución de decisiones, y permitirles el espacio para la configuración del tipo de sociedad en que quieren vivir.

Iberoamérica ha dado pasos considerables en el reconocimiento y la inclusión de la juventud. Somos, de hecho, la única región que dispone de un tratado internacional para los derechos de las personas jóvenes. Contamos con el Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica (OIJ) y con una variedad de iniciativas orientadas a su empoderamiento. Hoy nos corresponde llevar esa trayectoria a la vanguardia de la innovación social y ciudadana.

El futuro de la región está en sus jóvenes y se conjuga en tiempo presente. Así iniciamos el rumbo hacia la próxima XXV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, bajo el lema “Juventud, Emprendimiento y Educación”. Estamos ante una oportunidad invaluable para promover un amplio diálogo entre generaciones y entre sectores, que nos ayude a fijar derroteros comunes. Para la juventud iberoamericana, no hay tiempo que perder.

Desde las Ciencias Sociales fiel retrato del adolescente cubano

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Resultados preliminares de un estudio de caracterización del adolescente cubano actual muestran que, sin importar sexo, raza, procedencia, ni si son citadinos o del campo, la mayoría de quienes pertenecen a ese grupo etario consideran motivo de orgullo haber nacido y vivir en esta tierra.

En diálogo con la Agencia Cubana de Noticias, la doctora en Ciencias Pedagógicas Keyla Estévez, jefa de este proyecto del Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ), destacó que por vez primera ese segmento poblacional es objeto de un estudio tan abarcador, integrador y minucioso.

Aplicado a partir de noviembre último en toda Cuba, el sondeo abarcó a casi tres mil sujetos mediante cuestionario y a otro millar con entrevistas individuales y en grupos focales, y todavía no ha acabado, pues ahora se están realizando estudios de casos y otras acciones con técnicas cualitativas.

Significó que la muestra es representativa de ese millón 381 mil 135 cubanos de 10 a 19 años de edad, que constituyen el 12,3 por ciento de la población del archipiélago y de los cuales 711 mil 924 pertenecen al sexo masculino (51,4 por ciento) y un millón 069 mil 039 habitan en zonas urbanas (75,5 por ciento), de acuerdo con el Anuario Estadístico de Cuba 2015.

Por cada territorio fueron seleccionados dos municipios: la cabecera provincial y uno de la periferia, rural preferiblemente, y en el caso de La Habana llegamos más lejos, al escoger a Plaza de la Revolución, La Habana Vieja, Arroyo Naranjo y Boyeros, para así  tocar el vasto y complejo entramado de realidades y situaciones presentes hoy en la sociedad, señaló Estévez.

Para una caracterización en toda regla del adolescente cubano actual establecimos 12 áreas de estudio, por ejemplo, el entorno sociodemográfico, la escuela, la familia, los amigos, sexualidad, empleo, identidad, recreación, proyectos de vida, acceso y uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones, violencia, marginalidad, enumeró.

Juzgó esencial para el éxito de tamaña empresa la participación de la Red Nacional de Investigadores sobre Juventud -nacida el ocho de diciembre de 2014 y que ha tenido en este proyecto su bautismo de fuego- y el apoyo y la asesoría de dos que saben un mundo de adolescencia: las doctoras Laura Domínguez y Lesbia Cánovas.

¿Qué nos dice el estudio? Aunque preliminares, los datos son confiables y dignos de tenerse en cuenta, destacó la investigadora del CESJ, y aludió, entre otros, al fuerte sentido de cubanidad y al orgullo de ser hijos de esta tierra, expresado por el 71,1 por ciento de los miles de muchachas y muchachos sondeados.

No son pocas las razones para tan arraigado sentimiento. Los más se inclinan por la idiosincrasia, esa manera especial de ser de los cubanos; otros refieren que para enorgullecerse basta tomar nota de las conquistas de su pueblo en materia de salud, educación, trabajo y seguridad social; e igual aluden a la independencia nacional, la cultura, las tradiciones, las artes, la religión, el idioma.

En sentido general, los resultados refrendan lo que en el mundo se ha dicho y escrito respecto a esa etapa de la vida humana, pero también hablan de rasgos peculiares, características únicas, que la propia singularidad y el contexto socioeconómico de la Antilla Mayor explican, y dotan al adolescente cubano de fisonomía propia.

No por gusto y aún cuando no está contemplado así en literatura científica alguna, incluimos en la muestra a chicos de 10 y 11 años, porque pensamos -y el estudio probó la validez de tal hipótesis- que los alumnos de quinto y sexto grados tienen más de adolescentes que de niños, y su comportamiento lo asemeja más a un escolar de secundaria, que a los de la enseñanza primaria, puntualizó.

Por supuesto que no todo es color de rosa, recalcó Estévez y en este punto se refirió a la iniciación sexual cada vez más precoz -básicamente para estar a la moda y complacer a la pareja-, así como también al cambio frecuente de compañía y al hecho de que buena parte haya declarado que sólo a veces se protegen.

Igual de temprano se estrenan muchos en el consumo de alcohol y lo peor es que buena parte asegura hacerlo, no en fiestas, paseos o centros recreativos, sino en casa y con el conocimiento y hasta la anuencia de sus padres, puntualizó.

En el tema de la preparación para la vida y qué quieren llegar a ser, también hay bastante tela por donde cortar, pues si bien un número nada despreciable parece no tener claro el concepto de estudiar ni lo asume como necesidad, lo cierto es que la mayoría aspira a recibir una buena educación, cursar estudios superiores -preferiblemente en Ciencias Médicas y Exactas-, y seguir luego superándose.

Llama la atención, sobre todo, la opinión que tienen de sus profesores, muy positiva en cuanto a la labor docente, no así en lo formativo, que es precisamente lo que define y engrandece el noble ejercicio del magisterio. Para los entrevistados, la mayoría de los maestros imparte buenas clases, pero pocos son justos, conversan con ellos, se interesan por sus problemas, los escuchan y orientan.

Las TICs son otro asunto en el cual vale la pena detenerse, señaló Estévez. Como buenos “nativos digitales”, los adolescentes cubanos de hoy están más que familiarizados y, de acuerdo con el estudio, el 78 por ciento posee algún medio asociado a las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, entiéndase   computadoras, móviles, acceso a Internet,  reproductores de música y video…

¿Para qué los usan? Acceder a información para la escuela y los estudios -algo muy bueno, en verdad- constituye para ellos una prioridad, superada únicamente por el intercambio de fotos, música y videos, lo cual en esas edades resulta normal.

Ahora bien, ¿quiénes son, entre todos, los que más medios de este tipo tienen? Por extraño que parezca, son los de 12 y 13 años. Si a esto añadimos que, según los resultados, el 64 por ciento del total hace uso de la WiFi, ¿no será que la familia está gastando demasiado para darles el gusto, sacando dinero de donde no hay o restándoselo a cosas más importantes, a necesidades básicas?

La “espinita” de la duda trataremos de sacárnosla en la V Encuesta Nacional de Juventud, que aplicaremos este año junto con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información y con el concurso nuevamente de la Red de Investigadores sobre Juventud, expresó la investigadora del CESJ.

Por lo pronto, y aunque preliminares, los resultados del estudio reafirman que hay que trabajar, y mucho, con este grupo etario, entender y atender más y mejor sus particularidades, diseñar políticas y acciones específicas, por ejemplo, en materia de recreación, para quienes ya no son niños, pero tampoco jóvenes.

Y lo que es más importante, tenemos que unirnos, involucrar a todos los agentes socializadores en la formación de los muchachos, hacer un frente común y actuar con sistematicidad y coherencia, darle más herramientas a la familia, hacer lo imposible para tener esa escuela “sabrosa y útil” que pedía Martí y a la cual se va cada día como a una fiesta, recalcó la doctora en Ciencias Pedagógicas.

PUCP – ¿Qué son las políticas públicas y cuál es su relación con la gestión pública?